Egos grandes, mentes tímidas: cómo facilitar para que hable quien tiene que hablar
En casi todos los comités hay un patrón que se repite: alguien ocupa el 40% del tiempo de palabra y alguien con la mejor idea de la sala no llega a decirla. No es mala educación ni falta de talento. Es la dinámica natural de un grupo sin reglas.
Los grandes egos no son el enemigo
Las personas con mucha presencia suelen tener energía, convicción y capacidad de arrastre. El problema no es que hablen; es que el sistema les premia por hablar primero y más alto. Una buena facilitación no las silencia: les da un cauce para que su energía sume en lugar de tapar.
Las mentes tímidas no son el problema
Los perfiles reflexivos procesan antes de hablar. En una reunión rápida, cuando han terminado de pensar, la conversación ya ha pasado. No necesitan que les animen a participar; necesitan formatos que les den tiempo.
Cinco técnicas que cambian el reparto
- Escribir antes de hablar: dos minutos en silencio para que cada uno anote su postura antes del debate.
- Rondas ordenadas: todos hablan, por turnos, y el CEO al final.
- Parejas antes que plenario: en grupos de dos, todo el mundo habla; luego se comparte.
- El abogado del diablo asignado: discrepar deja de ser personal cuando es un rol.
- Tiempo visible: un reloj a la vista hace que el que se extiende se dé cuenta solo.
El resultado no es solo más justicia en la sala. Son mejores decisiones, porque se toman con la inteligencia de todo el equipo y no solo con la de quien más se oye.
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