La soledad del CEO tiene solución (y no es otro coach)
Cuanto más alto subes, menos personas te dicen la verdad. No es un drama ni un fallo personal: es una consecuencia estructural del cargo. Todo el mundo a tu alrededor tiene algo en juego en tu respuesta.
Las tres soledades del CEO
- La de la información: te llega filtrada, resumida y, a menudo, maquillada.
- La de la decisión: al final, la responsabilidad es tuya, aunque hayas consultado a todos.
- La de la duda: mostrar inseguridad ante el equipo tiene un coste, así que la duda se gestiona a solas.
Por qué el coach no basta
Un buen coach ayuda, y mucho. Pero trabaja en una relación uno a uno, y su papel no es haber tomado decisiones como las tuyas. Lo que muchos CEOs echan de menos no es alguien que les pregunte; es alguien que haya estado ahí y les diga: «yo hice eso y me salió mal por esto».
Lo que sí funciona
Los líderes que mejor gestionan la soledad del cargo suelen combinar tres espacios:
- Un grupo de iguales, como un mastermind, donde contrastar decisiones con otros CEOs sin intereses cruzados.
- Un comité entrenado para discrepar, de forma que la información que llega no venga maquillada.
- Tiempos fuera del día a día, offsites incluidos, donde pensar a medio plazo en lugar de apagar fuegos.
Ninguno de los tres elimina la responsabilidad. Pero los tres hacen que deje de ser solitaria.
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